Capítulo 32 — Identidades reveladas
Vera ya estaba más lúcida. La fiebre había bajado, sus ojos recuperaban su brillo y, por primera vez en días, su voz salía clara sin parecer otra persona. Igor había permanecido como su sombra todo el tiempo, sentado en la esquina de la habitación, con su imponente figura generando un extraño contraste con la fragilidad de ella.
— ¿Cuándo podre ver a Anastasia? — preguntó Vera, con la vista fija en el libro que Igor traía entre sus manos — ¿Qué estás leyendo?