Epílogo — Donde el fuego se vuelve hogar
El tiempo, que alguna vez fue enemigo, ahora caminaba a favor de ellos.
La casa en Moscú ya no era solo una fortaleza. Esta había dejado de ser un lugar de guerra para convertirse en un refugio vivo, lleno de voces, risas y pequeñas rutinas que antes parecían imposibles. Las paredes, que alguna vez protegieron secretos ahora resguardaban vida y Odessa fue la primera en cambiarlo todo.
Sus grandes pasos apresurados sobre el mármol resonaban como una victo