YELENA
Me recosté en la silla, mirando al techo otra vez.
Su compañía.
Claro.
Se había estado cayendo porque él seguía a mi alrededor. Siguiéndome. Ignorando todo lo demás.
Suspiré suavemente. «Espero que lo hayas arreglado…» susurré.
Porque no quería que la gente hablara. No quería que me señalaran con el dedo. Que dijeran que yo era la culpable.
Incluso cuando lo había alejado una y otra vez.
Incluso cuando le dije que se fuera.
Y nunca lo hizo.
Bloqueé el teléfono y cerré los ojos un momento