TRISTAN
Habían pasado dos semanas.
Dos semanas enteras desde aquel día con Livia, y no había sucedido nada.
Hubo una llamada extraña. Sin números ocultos. Sin mensajes secretos. Sin movimientos nocturnos sospechosos. Nada que indicara que ella estaba detrás de todo lo que había estado ocurriendo.
Aquello no me cuadraba.
Todo estaba demasiado limpio, demasiado tranquilo.
Y hoy... hoy era la Convergencia de la Luna.
La noche más importante para la manada.
El salón llevaba días preparándose; llega