No hay forma de prepararte para una conversación en la que el amor de tu vida decide enfrentarse a la muerte con serenidad. Ninguna palabra, ningún juramento previo, ninguna promesa rota te enseña a respirar mientras la persona que amas elige sacrificarse por algo que ambos soñaron.
Cuando el doctor Graham entró en la habitación con su bata blanca y ese semblante que nunca anuncia buenas noticias, sentí un nudo subir desde el estómago hasta la garganta. Alice estaba recostada, con esa quietud q