Han pasado tres días desde que nos mudamos a la nueva casa, y todavía me cuesta creer que este lugar sea nuestro. A veces camino por los pasillos en silencio solo para escuchar cómo suena el eco de una vida nueva formándose. La madera, el aroma a pintura fresca, los ventanales enormes… todo grita futuro. Nuestro futuro.
Hoy tuve que viajar a Washinton para una junta urgente en la galería. Durante el vuelo, lo único en lo que pude pensar fue en Alice. En cómo, a pesar de todo lo que hemos vivido