El hospital tiene ese olor a desinfectante que se mete por la piel… y por el alma. Camino por el pasillo como si mis pies estuvieran llenos de plomo. Cada paso es una mezcla de pánico, rabia contra mí mismo… y miedo, un miedo que nunca había sentido, ni en mis peores días en Washington.
Cuando Claire me dio la noticia sentí que el mundo se partía.
Sangrado. Casi pierde al bebé. Estrés. Citación. Y lo peor: Alice sola.
Tyler me trajo a toda velocidad. Y aquí estoy, entrando en su habitación con