La carta está sobre mi escritorio desde hace quince minutos, pero todavía no me atrevo a tocarla de nuevo.
El membrete de la Comisión de Arte y Regulación Cultural de Boston brilla como una amenaza silenciosa.
—Esto no puede estar pasando,no a mi… —susurro.
Mis manos tiemblan. Siento el peso del bebé bajo mis costillas, moviéndose como si también percibiera mi tensión.
La abro por quinta vez.
“Citación obligatoria por presuntas irregularidades en la administración de la Galería Bostón.”
Mi nomb