El camino de regreso a Washington se sintió más corto de lo que realmente fue. Quizá porque venía con el pecho lleno de una mezcla extraña de adrenalina y resignación. Cuando manejaba a casa revisé el mensaje que le había enviado a Isabelle horas antes: “Llegaré tarde, he tenido reuniones. ¿Cuándo regresas?”
Su respuesta llegó fría, exacta, calculada… como siempre.
“Mañana. No hagas nada imprudente.”
No sonreí. Ya nada en mí reaccionaba igual a sus palabras. Ahora que empezaba a recuperar fragm