Margot ha hecho daño tantas veces que dudo que esta sea la última jugada. Pero ahora no estoy solo. David, mamá… y esta mujer misteriosa. Todo se alinea, aunque no sé si es el principio de la victoria o de nuestra caída.
—¿Estás seguro de confiar en ella? —preguntó David, rompiendo el silencio.
—No —respondió Ethan sin apartar la vista de la mujer—. Pero tampoco tengo otra opción.
Elena lo observó con una mezcla de orgullo y temor. Aún no se acostumbraba a tenerlo de nuevo frente a ella, despu