Su rostro, normalmente sereno, estaba pálido.
—Señorita Alice… necesitamos irnos —dijo sin rodeos.
—¿Qué? ¿Por qué? —pregunté mientras el corazón me latía con fuerza.
—Hay un auto vigilando el edificio. Llamé a la policía, pero el señor Ethan me pidió que la sacara de aquí ya!
Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. Tomé mi abrigo, un par de cosas esenciales, y seguí a Tyler hacia el ascensor. Sentía el aire pesado, como si algo invisible nos observara.
“¿Por qué ahora? ¿Por qué justo cuando