El tiempo en Suiza no transcurre en horas, sino en estados de ánimo. Tras la última irrupción de Ethan, mi mente no regresó al abismo de la autodestrucción, pero se instaló en una meseta de silencio absoluto. Era una respuesta de defensa, un repliegue táctico. Liam lo llamaba "hibernación psíquica". Yo lo llamaba, simplemente, supervivencia.
Pasaron las semanas. El tratamiento cambió. Ya no había sedantes que me borraran la conciencia; ahora había caminatas largas, mucha lectura lectura, y hor