El motor del Maybach ronroneaba con una elegancia que contrastaba con el estruendo que todavía sacudía mi interior. Mientras avanzábamos hacia el aeropuerto Samuel, observaba los edificios pasar como ráfagas de una vida que dejo atrás. En el asiento de atrás, el silencio entre Liam y yo no era incómodo; era un silencio de guerra, una tregua antes de que el mundo entero se enterara de que Alice Miller no solo estaba viva, sino que habia renacido.
—¿En qué piensas? —preguntó Liam. Su voz era suav