Amy:
—De acuerdo. —De nuevo, dirige su mirada hacia el iPad y escribe algo.
Mientras tanto, yo sigo mirándolo, casi sin atreverme a respirar. Al cabo de un
minuto, vuelve a levantar la vista y me atraviesa con su verde y dura mirada—. Solo
te lo diré una vez, Amy —dice con determinación—: Si me desobedeces o haces
algo que te pueda poner en peligro mientras estamos en España ,tendrás tu
castigo. ¿Entendido?
Voy corriendo hacia él y, casi antes de que pueda terminar de hablar, le salto
en