Meses después:
Amy:
Hemos venido a Rusia porque su abuelo insiste en celebrar una reunión familiar anualmente, y pobre del miembro de los clanes que falte.
— Decidimos llamarlo Viktor —anuncia Alexis, frente a sus familiares. Y yo lo miro de reojo, codeandolo en las costillas disimuladamente.
Él carraspea y enmienda sus palabras.
—Bueno, yo decidí llamarlo Viktor, mi mujer quiere que se llame Augusto.
Su abuelo libera una carcajada y la señora Viktoria eleva sus cejas en diversión.
—Considero q