Amy:
—¡Hija! ¡Tesoro! —Un olor suave y perfumado me envuelve en cuanto mis padres abren la puerta. Entre risas, abrazo a mi madre y, después, a mi padre, que está justo detrás de ella. Me abraza con fuerza durante unos instantes y siento
cómo su corazón late con fuerza dentro de su pecho.
Cuando se retira un poco para poder mirarme, observo que se le han llenado los ojos de lágrimas.
—Nos alegramos mucho de verte —dice papá, casi susurrando, con una voz que parece salirle directamente del al