Alexis:
Sigo mirándola y sale de la cama rápidamente, dejando la manta. Coge la bata y se la pone antes de empezar a deambular, notablemente nerviosa, de un lado a otro de la habitación. Un efímero destello de su cuerpo me activa de nuevo, pero no dejo de observar su cara a la vez que me levanto.
—¿Te molesta que esa mujer esté aquí? —le pregunto.
Ella se para en seco y dirige su mirada hacia mí, mirándome con lentitud de abajo hacia arriba.
—Es obvio que me molesta. —Su voz se llena de un