Amy:
El ambiente continúa cargado, e intento aligerarlo del único modo que puedo.
—Si nuestro hijo resulta ser un varón — susurro — le pondremos tu nombre, papá.
Mi padree mira fijamente, luego a Alexis, quien está tan perplejo como él y, de nuevo a mí. Espero a que diga algo,
pero no lo hace.
Únicamente agarra la bandeja de las costillas de cordero y la empuja hacia mí.
—Venga, cariño —dice en voz baja—. Debes de tener hambre después de un viaje tan largo.
Acepto las costillas con gusto y