Alexis:
Me inclino y le paso el brazo por debajo de las rodillas para levantarla y llevarla al baño donde nos están preparando el jacuzzi. No pesa casi nada debido a su constitución pequeña.
«Mi esposa».
Ahora ella es mi esposa.
La enorme satisfacción que me invade al pensar en ello no tiene mucho sentido, pero no quiero ahondar en eso. Es mía y eso es lo que importa. Me acostaré con ella
y la consentiré y ella, a cambio, satisfará todos mis deseos sin importar lo oscuros o retorcidos que sea