El ambiente en la oficina de Leonardo era sobrio pero moderno, con ventanas que dejaban entrar la luz tenue de la tarde. Esteban y Leonardo se sentaron frente a frente, el aire cargado de cierta formalidad tensa.
—Bien, Esteban —dijo Leonardo mientras entrelazaba las manos sobre el escritorio—, cuéntame más sobre las propuestas que mencionaste.
Esteban se sintió levemente y desplegó una carpeta con gráficas y reportes.
—Tengo en mente una alianza con una firma europea especializada en energías