La tarde caía lentamente sobre la mansión Colmenares. El sol se filtraba entre los ventanales del salón principal, dibujando haces dorados sobre la alfombra de tonos crema. El leve aroma del té de jazmín llenaba el ambiente, mezclado con el delicado perfume de las flores frescas que doña Rosa había mandado colocar esa mañana. Isabella, sentada entre sus padres, sostenía con ambas manos una taza de porcelana mientras su mirada se perdía en el vapor que ascendía en espirales.
—Creo que iré a mi h