Doña Victoria hizo una pausa, recordando con dolor aquella noche. Sus dedos temblaban ligeramente mientras entrelazaba las manos sobre su regazo.
—Ese día fui a la cena… Todo estaba decorado de manera elegante, con velas y flores por todas partes. Me sentía inquieta, pero debía enfrentar la situación. Cuando llegué, Santamaría me recibió con una sonrisa, creyendo que aquella noche sería el inicio de nuestro futuro juntos. Pero yo… yo lo miré a los ojos y le dije que no me casaría con él.
Leonar