Leonardo entra al apartamento y, al escuchar la voz de Isabella hablando por teléfono, se detiene un momento, prestando atención sin querer. Al darse cuenta de que menciona el nombre de Esteban, una incomodidad crece en su interior. Finalmente, se aclara la garganta y avanza hacia ella, haciéndole notar su presencia.
Isabella lo ve de reojo y asiente al teléfono.
—Esteban, muchas gracias por todo. Nos mantenemos en contacto, ¿sí? —pausa un instante—. Sí, cuídate. Hasta luego.
Al colgar, Leonard