(Leonardo entra al apartamento, cierra la puerta con un suspiro y se dirige al cuarto de Isabella. Toca suavemente la puerta).
—¿Qué quieres, Leo? —pregunta Isabella desde el otro lado, con evidente molestia.
—Podemos hablar, por favor.
(Isabella abre la puerta apenas un poco, lo suficiente para mirarlo, pero no lo deja pasar).
—No quiero hablar. Déjame en paz.
(Leonardo suspira y apoya una mano en el marco de la puerta).
—Isabella, lo siento. No debí dejar que Valeria entrara al apartamento. S