Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de un tiempo sentada junto a la cama de mi padre, decidí darme una ducha. El hospital era privado, y su habitación era espaciosa, con baño propio y un sillón reclinable para los acompañantes.
Necesitaba quitarme el peso del cansancio del viaje y de la tensión del día.
El agua caliente caía por mi cuerpo, pero no lograba llevarse mis preocupaciones. ¿Qué pasarí







