Mundo ficciónIniciar sesiónLa tensión en el coche era sofocante. El silencio entre Alessandro y yo estaba cargado, como si en cualquier momento pudiera estallar. Y, por supuesto, fue él quien rompió el silencio primero.
—¿Por qué demonios llamaste a ese tipo para cuidar de tu padre? —Su voz era firme, pero había un deje de irritación.
Cruc&







