Lucas se acercó despacio, observando cada detalle de la bebé. Lo cogí en brazos y él pasó la manita por el pelo de la pequeña, con una sonrisa de oreja a oreja.
—Hola, mi amor… —dijo Alice, sonriéndole a Lucas, y él le devolvió el gesto con un abrazo tímido, pero lleno de cariño—. Es tu hermanita.
Mi madre se acercó en silencio, emocionada, con los ojos brillantes y una sonrisa detrás de la mascarilla. Sentí que el corazón casi me explotaba de amor al verla.
—Qué preciosa… —murmuró, con la voz