140 – Final… (Diogo)
Así que entré en la cafetería y sentí ese olor tan familiar a café recién hecho mezclado con el sonido suave de la máquina de espresso. Era extraño volver allí después de tanto tiempo. Aquel lugar había sido el comienzo de todo, de una forma un poco desastrosa, pero aun así, el comienzo.
Alice caminaba a mi lado, agarrándome de la mano y llevando a Ester en brazos. Nuestra pequeña ya tenía seis meses, y cada carcajada suya hacía que todo pareciera estar bien.
Cuando Antonio nos vio, abrió los ojos de par en par.
—¿Alice? —dijo sonriendo mientras se acercaba con los brazos abiertos—. ¡No me lo creo! ¡Cuánto tiempo, chica!
Alice le devolvió el abrazo con una risa suave.
—Pues sí, hace ya un tiempo, ¿verdad?
Antonio se apartó un poco y me miró, con la sonrisa aún más grande.
—Así que… al final acabasteis juntos, ¿eh? —dijo, cruzándose de brazos con aire satisfecho.
Me reí por lo bajo.
—Pues sí… aquel spray de pimienta solo fue el principio —bromeé.
Antonio soltó una