140 – Final… (Diogo)
Así que entré en la cafetería y sentí ese olor tan familiar a café recién hecho mezclado con el sonido suave de la máquina de espresso. Era extraño volver allí después de tanto tiempo. Aquel lugar había sido el comienzo de todo, de una forma un poco desastrosa, pero aun así, el comienzo.
Alice caminaba a mi lado, agarrándome de la mano y llevando a Ester en brazos. Nuestra pequeña ya tenía seis meses, y cada carcajada suya hacía que todo pareciera estar bien.
Cuando Antonio