Capítulo 0136

Estaba completamente con los ojos vendados y, aun así, no podía dejar de sonreír. El sonido del coche reduciendo la velocidad me hizo sentir todavía más curiosidad. Lucas, a mi lado, también llevaba los ojos tapados y no paraba quieto; se notaba su energía vibrando en el aire.

—Papá… ¿falta mucho? —preguntó por tercera vez, apretándome la mano.

—Falta solo un poquito, campeón —respondió Diogo, con ese tono suyo tranquilo y divertido—. Prometo que os va a encantar.

—Me estás matando de curiosidad, Diogo —murmuré, riendo nerviosa—. ¿Adónde me llevas así, eh?

—Confía en mí, amor —dijo, y pude oír la sonrisa en su voz.

El coche se detuvo y, antes de que pudiera decir nada, Diogo salió primero. Escuché la puerta abrirse a mi lado y sentí su mano ayudándome a bajar. El suelo bajo mis pies parecía de piedra lisa, y el aire era distinto, más puro, con olor a pinos y tierra húmeda. Se oían pájaros a lo lejos y todo estaba tan tranquilo que me recorrió un escalofrío agradable por la piel.

—Todo
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP