En el mismo instante en que Marlen atravesó el umbral de su aposento con Mateos acurrucado en sus brazos, se detuvo bruscamente al encontrarse frente a frente con dos mujeres de constitución atlética y músculos bien definidos que le bloqueaban el paso.
—¿Qué significado tiene esto? —les preguntó, alzando el mentón para poder sostener la mirada desafiante que le echaban desde lo alto.
—Luna, no puede salir del palacio —la voz de una de ellas resonó con una autoridad que no admitía discusión.
Mar