Seamos amigos.
—¡Ven a lavar los trastes! —escuchó Sabrina esta orden mientras se dirigía a la cocina con pasos lentos.
—No, recuerden que ya no soy una criada doméstica, soy la doncella de la luna suprema. Ella ha dejado muy claro que solamente debo seguir sus órdenes y de nadie más —protestó otra voz.
Sabrina supo de inmediato que se trataba de Nerea. Avanzó con determinación y al entrar a la cocina encontró a una mujer tirando del cabello de la chica, y a dos hombres con Thiago atrapado, quien emitía gruñ