Rey perverso.
—Lo hice porque no quiero que te dañen. No sé qué te dijo el rey lobo, pero te aseguro que él no es inocente. También te mintió y te utilizó. Hablemos, hija—, pedía ella con una mano extendida y cerró los ojos cuando un ataque de Marlen la hizo volar por el aire hasta que cayó bruscamente al suelo.
—¡No me llames hija!—, el grito furioso de Marlen provocó que algunos cuadros colocados en las paredes de ese pasillo de piedra cayeran al suelo y las runas talladas se movían como si tomaran vida pr