Una unión poderosa.
—No lo harán, tengo un plan—, le aseguró Marlen a su amado, luego desvió la mirada hacia su padre y sonrió. —Lleva a mi copito a casa, cuídalo, y si le da hambre, dile que yo volveré pronto para alimentarlo—, pedía, tocando la manita del bebé que dormía ajeno a que su madre volvería al nido de víboras.
—Mi luna, no cometas una locura. No quiero decir que la persona que vayas a rescatar sea mala, pero últimamente no confío ni en mi propia sombra, porque muchas veces hasta yo me traiciono—, le ac