Negociaciones intensas.
Fue tanto lo que Elijah sacó de quicio a Marlen, que ahora él yacía tendido en la cama, con un brazo bajo la cabeza y una pierna cruzada sobre la otra, mientras miraba distraído la pantalla de su teléfono. Mientras tanto, Marlen se encontraba delicadamente desinfectando su herida. Intentaba evitar que sus dedos le rozaran la piel desnuda, evitando así sentir esa electricidad que siempre le transmitía Elijah. Pero era inevitable; a pesar de todos sus esfuerzos, sus yemas terminaban deslizándose