Excusas tontas.
Marlen no durmió ni un solo minuto. Pasó la madrugada caminando de un lado a otro e incluso trató de distraerse observando la luna llena a través de la ventana.
Elijah no regresó en ningún momento a dormir y, aunque quiso ir por él, no dejaba de recordar sus propias palabras.
Ya eran las 9 AM y, sin poder aguantar las dudas, recorrió todo el palacio buscándolo, pero no lo encontraba. Fue entonces que uno de los guardias le informó que Elijah estaba en el área de entrenamiento.
Bajo la mirada d