Excitación y confusión.
Continuación:
—Para mí es más insoportable tenerte de este modo. Créeme, me controlo mucho. Soy un ser que actúa por instinto, y ahora mismo mi excitación nubla mi razón —le susurró Atlas con voz ronca a Marlén, totalmente empalmado.
Avergonzada, y aún entre sus brazos, Marlén escondió la cabeza en el cuello de Atlas.
—Pero... Mateo, debo buscarlo. Yo le dije que se escondiera. Debe estar esperando a que lo encuentre. No sé cómo me entendió, pero lo hizo —musitó Marlén, entre asustada y conster