Minutos después de haber recorrido un largo camino por la orilla de la playa hacia el castillo, Marlen se encontraba caminando por un pasillo cuando Arabella, tan impertinente como de costumbre, la hizo detenerse al agarrarla por el antebrazo izquierdo.
—Gata igualada, ¿sabes cuánto he luchado por conseguir esos brazaletes que estás ambicionando? —. Marlen pasó de ella, dejándola con la palabra en la boca.
Arabella, al verla alejarse y sin nadie que la pudiera detener, maliciosa, calculó imposi