Ava Hills.
No hay nada que me guste más que una tarde tranquila en casa, lejos del bullicio de la ciudad.
Pero ese día todo cambió cuando mi teléfono sonó y vi el nombre de Brad en la pantalla.
La sonrisa se dibujó en mi rostro al responder su llamada. Había algo en su voz que siempre me hacía sentir segura.
—Brad, me alegra mucho tu llamada.
—Ava, hay cosas que tienes que saber y que no puedo tratar por teléfono.
Su tono serio me hizo fruncir el ceño. Mantuve el silencio, esperando a que conti