Liam Jones.
—¡Te odio! No me busques más — fue lo último que gritó Ava antes de colgar la llamada.
No sabía cómo había llegado a este punto. Sentado en la terraza de mi mansión, con el teléfono todavía caliente en la mano proferí varias maldiciones.
Tras esa conversación con ella, me di cuenta de que mi Luna tenía el rencor fresco en lo más profundo de su ser.
Un par de tragos de whisky aturden mis sentidos, pero nada podía calmar el torbellino que se desataba dentro de mí.
Ilusiones y recuerd