Liam Jones
—Selene, ¿Y ese milagro que me hablas?
Habían pasado casi una semana sin saber de la familia Hills.
Ya estaba acostado cuando recibí esa llamada.
Era una noche tranquila, hasta el momento que tomé el teléfono.
Con el rostro apoyado sobre la almohada, escuché el tono de su voz de ella, apenas reconocible entre la mezcla de emociones reflejadas en cada palabra.
—Ava me tiene harta, Liam —me dijo, con un tono de desesperación que nunca antes había escuchado en ella—. Lastima que no pud