78. Exactamente
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Cerverus
El aire era denso, cargado de muerte y viejos juramentos rotos. Cada paso que daba sobre el suelo rojo y quebradizo del Inframundo retumbaba como si el mundo me recordara que ya no pertenecía al reino de los vivos. No completamente.
Hacía siglos que no sentía esta prisión en mi pelaje, esta ausencia de tiempo, este silencio insoportable que solo Hades parecía disfrutar.
—Siempre supe que regresarías —dijo esa voz seca y serpenteante desde la oscuridad.
Me giré lentamente. Ahí estaba