49. Voz grave y furiosa
49.
Eva
El aire estaba cargado de tensión cuando vi a Sofía y Zed terminaron de hablar. No supe qué habían discutido, pero la expresión de Sofía era oscura, y Zed se marchó sin despedirse, lo que me pareció inusual. Algo no estaba bien.
Antes de que pudiera acercarme a preguntar, Sofí se giró y me miró y llegó a mí en pocos pasos, prácticamente me jaló del brazo sacándome de la cocina.
—Ven conmigo —susurró, su voz temblaba, pero intentaba sonar despreocupada.
Levanté una ceja. Sofí jamás estab