34. Entrenamiento
34
Eva
Seis meses después...
El sudor resbalaba por mi piel mientras ejecutaba una llave precisa contra uno de los guerreros, enviándolo con fuerza contra la lona.
Mi loba no tenia comparación con nadie desde que Escarlata la desató de ese hechizo, pero de todas maneras no dejaba de entrenar.
—¡Princesa Eva...! —gimió el chico con voz adolorida— eso dolió.
Le tendí la mano con una sonrisa.
—Debes cuidar tu derecha —le aconsejé al ayudarlo a ponerse de pie.
—¡Van ocho chicos fuera! —anunció Tri