31. Ahora actúas
31
Magnus
La lluvia caía sin tregua, empapándome hasta los huesos mientras cruzaba el umbral del gran salón. No me detuve ni un segundo para sacudirme el agua o saludar a Ciro; mis botas dejaron un rastro húmedo sobre el suelo de piedra, pero me daba igual. Había cosas más importantes de las que preocuparme.
Apenas entré, cinco pares de ojos se posaron en mí. Cinco ancianos, cada uno representando a una manada distinta, conformaban el consejo que regía bajo reglas ancestrales. Solo el Rey Alf