20. Podemos preguntarle
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Evelyn
Estuve encerrada con las niñas en mi cuarto, sin permitir que nadie entrara salvo Annie, quien venía de vez en cuando a traernos comida. Mientras acomodaba a las pequeñas, escuché que se acercaba la voz de Annie, trayendo una bandeja llena de galletas de avena con chispas de chocolate para la merienda.
—¿Siguen afuera? —pregunté, con cierta inquietud.
—Siguen afuera… el alfa Nyx está tratando con ellos, pero… —Annie bajó la mirada, y en un susurro algo tembloroso me explicó.
Su tono y