11. Una defensa por ella
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Evelyn
Me ataron a la viga principal y central del granero, mis muñecas sujetas con gruesas cuerdas que raspaban mi piel con cada movimiento. Los guardias me rodearon, expectantes, listos para descargar su violencia si hacía el más mínimo intento de escapar.
Me mantuve callada, observando con atención cada rostro a mi alrededor. Algunos estaban ahí solo por el morbo, para tener un pedazo del chisme y contar su versión de los hechos después. Otros… otros realmente querían verme sufrir.
Los