10. Es una traidora
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Evelyn
Caímos rendidos a la pasión, sin pensar en nada más que en el momento. La intensidad del Lilakuu siempre nos consumía, y esta vez no fue la excepción.
A la mañana siguiente, la luz del alba filtrándose entre los árboles me despertó. Sentí el fresco del amanecer sobre mi piel desnuda y, al abrir los ojos, observé mi cuerpo cubierto de marcas. Resoplé con fastidio.
Cada luna llena era lo mismo.
Cerverus siempre se excedía.
Me cubrí rápidamente con las manos y me incorporé