El aire dentro de la antigua planta de procesamiento de agua era denso, impregnado de humedad estancada, óxido y el olor rancio del combustible barato que alimentaba los generadores de emergencia del sector periférico. Lejos del lujo aséptico y climatizado de la Torre Ferré, el último bastión de los clanes del oeste parecía un mausoleo industrial donde el tiempo se había congelado en la decadencia.
El líder de los clanes, un veterano de mil batallas cuyo nombre y rango se habían desvanecido baj