85. El Arte de criar serpientes.
Narra Ruiz.
La ciudad se derrama frente a mí como una amante demasiado conocida, sucia, impredecible, peligrosa, y mientras el Charger devora calles olvidadas por Dios, yo pienso en la manera más elegante de clavar un cuchillo sin que la víctima siquiera sienta la hoja rozando su piel.
No se trata de balas, no esta vez.
No se trata de romper, sino de moldear.
Clarita.
La pobrecita está perdida.
Obsesionada hasta los huesos, hambrienta de algo que nunca va a tener, pero que yo, en mi infinita ge