481. El espejo roto.
Narra Dulce.
Yo no dejo de pensar en Sami, en esa cara suya que siempre encuentra el modo de provocarme una carcajada aunque todo se venga abajo, en esa voz que me gritaba que me dejara de joder cuando me ponía demasiado intensa. No puede ser que esté lejos, no puede ser que de pronto haya decidido abandonarme sin más, después de tantas cosas que pasamos juntas. Y por eso me aferro a la idea como si fuera la única cuerda que me sostiene: quiero verla, necesito verla, aunque sea un minuto. Camin